viernes, 15 de marzo de 2019

El futuro está escrito

Todavía no entiendo que es esto que me está pasando o porque me pasó a mi pero necesito contárselo a alguien así que espero que no crean que se me aflojó un tornillo.

Esto me pasó hace un mes aproximadamente. Me acuerdo perfecto, fue un lunes que salía del local.
Esa noche me quede ayudando al chico de la caja con no me acuerdo que cosa y salí un poco más tarde.
El cielo se caía a pedazos y diluviaba a más no poder.

Por salir más tarde no llegue a tomarme el 146 que me llevaba a casa, allá por el barrio de Devoto y tuve que esperar como 40min en la parada debajo del techito de tela del kiosco de la esquina.

No sé si fue el viento o la fuerza de la misma lluvia que desde un cuarto piso empujó una maceta débilmente sostenida hacia el techito del kiosco, el cual traspaso e impacto en mi cabeza.
Agradezco haber estado debajo del techo que sirvió para frenar la velocidad con la que caía, sino no se que hubiese pasado.

Lo siguiente que recuerdo fue la sala del hospital.
Me llamó la atención que este pintado, me lo hubiese esperado todo blanco. Me acuerdo del cuadro de flores que colgaba a la izquierda de la cama y a la derecha el ventanal enorme que indicaba que estaba en un piso muy alto.

En el medio de mi inspección, apareció una mujer vestida de blanco. Parecía estar entrando en los 50 años aunque muy bien mantenidos. Me llamó la atención sus rulos de oro que rebotaban con cada paso que daba.
Era la enfermera que me venía a controlar y a darme un vaso con agua.

Y de pronto sucedió.
En el momento en que me dio el vaso con agua mis manos tocaron sus manos y empecé a sentir como si estuviese en un túnel espacial viajando por el tiempo.
Sentía que la sangre corría mas rápido, sentía que estaba volando a gran velocidad y el viento me golpeaba la cara.

Abrí los ojos y me encontré con ella mirándome de frente pero no estaba de blanco sino más bien con un vestido largo negro con brillitos, unos zapatos rojos con taco alto y un collar de perlas que podía cegar al mismísimo sol.
Y detrás de ella una extensión de hermoso verde y la Torre Eiffel de fondo.

Después de un segundo volví al hospital y veo a la enfermera en el piso levantando el vaso que se me había caído

-       No te preocupes, ahora vengo a limpiarlo. ¿Te sentís bien?

No podía salir del shock. No pude omitir comentario, solo atiné a asentir con la cabeza.
Puso el vaso vació en la mesita al lado de la cama y se fue.

¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba? ¿Dónde había ido? ¿Fue un sueño?
No podía lograr entender lo que había pasado. ¿Qué fue eso?
Me quedé solo en la habitación por un tiempo mirando a la pared de enfrente, por el ventanal hacia la calle o simplemente a la nada buscando una respuesta.

Más tarde volvió la enfermera.
-       ¿Te sentís mejor?
-       Emm si. Perdón, se me cayó sin querer. No quería...
-       No te hagas problema. Ya está, todo seco.

Y cuando se estaba yendo le pregunté con un poco de miedo
-       ¿Por casualidad estuviste en París? ¿O tenés pensado ir?

Supongo que era una pregunta que no esperaba. Luego de unos segundos contestó:
-       No, no conozco, aunque me encantaría. ¿Por qué la pregunta?
-       Por nada, solo curiosidad. Gracias.

Con más dudas que certezas salió de la habitación.

Al poco tiempo apareció mi vieja. Se la veía desesperada y llorando. Creo que no recuerdo un abrazo como el que me dio aquella vez.

-       Estaba muy preocupada. No me dejaban entrar a verte hasta que despiertes. ¿Cómo estás? ¿Cómo te sentís? ¿Qué paso? Te traje un bolsito con …
-       Ma, tranquila. Estoy bien, fue un golpe nomas.
-       ¿Pero estas bien? ¿Cómo te hiciste eso? Ay mira como te quedó la cabeza
-       Mama, por favor. Recién me despierto, estoy un poco mareado.
-       Perdón hijo pero me preocupo.

Me miró a los ojos y se secó las lágrimas. Se la notaba triste por la situación pero aliviada de que este cuidado, mal porque algo me pasara pero bien de que haya pasado.

Y cuando me agarró la mano ocurrió de nuevo.
Ese túnel espacial y el viaje en el tiempo. Esa adrenalina. La sangre fluyendo rápidamente.

Y de pronto la vi a ella con un vestido blanco, un velo y un rodete bien hecho. No tenia rastros de haber llorado, tenía la cara limpia y destacaba una sonrisa de esas que a uno le llenan el alma.
Detrás de ella una pared decorada con miles de rosas blancas.

Volví a la cama del hospital. Su cara había vuelto a ser un conjunto de mocos y lágrimas secas pero esta vez me miraba con algo de preocupación
-       ¿Estás bien hijo? ¿Qué te paso?
-       Emmm no nada. ¿Por casualidad te casaste?
-       ¿Qué? ¿De qué hablas? ¿Cómo me voy a casar y no vas a enterarte? Aparte no sé si Antonio quiera, estamos bien pero… pero… ¿Por qué me preguntas eso?
-       Acabo de verte vestida de blanco, sonriendo. ¡Recién! Me estaré sintiendo mal. Probablemente tenga que descansar.

Se veía en su cara que estaba desconcertada.
Trató de calmarse un poco, se echó para atrás y entornó la puerta
-       Te quiero hijo – Susurró mientras se alejaba de la sala más preocupada que aliviada.

Fueron dos semanas con bastantes visitas entre médicos, amigos, familia y compañeros de trabajo. En todo este tiempo intenté no tocar a nadie con la mano para evitar esa adrenalina y las imágenes sin sentido que veía.

¿Qué era eso? ¿Y porque las veía? ¿El golpe en la cabeza tendrá algo que ver?
Esas preguntas me daban vueltas constantemente y seguían sin respuesta.

Al final de la segunda semana apareció de nuevo la enfermera y me dijo que estaba listo para salir.
Me ayudó a preparar todo para que salga y cuando estábamos esperando a mi mamá para que firme los papeles y salir me dijo:

-       Me voy a París el mes que viene con mi hermana. Ayer me aviso que saco los pasajes y me acorde de vos – y me sonrió.

Me quedé asombrado. Saludé como pude a la enfermera, le agradecí por todo y me fui.
¿Acaso podía ver el futuro? ¿Cumplía los deseos de la gente? ¿O simple coincidencia?

Caminamos hasta el estacionamiento y entramos al auto. Apenas entré mi mama me miró y con una sonrisa de oreja a oreja me dio las buenas noticias. ¡Antonio le propuso matrimonio!

¡No podía creerlo! Se me mezclaban las emociones.
Felicidad por ellos dos pero confundido por no saber qué estaba pasando y además con miedo de decir lo que me pasaba y que me tomen por loco.

En el viaje me contó todo sobre cómo fue la proposición, me mostró el anillo y me detalló su idea de casamiento. Simple, con poca gente, al aire libre y con un DJ.
Me pregunto si ya sabía algo de todo esto pero me hice el distraído para evitar hablar del tema hasta que llegamos a casa donde estaba Antonio.

Me abrazó muy fuerte, sentía que me asfixiaba. Y en un rápido movimiento nuestras manos se tocaron y volvió a ocurrir. Las mismas sensaciones que habían pasado ya con mamá y la enfermera.
Esta vez lo vi a él tirado en el piso, pálido y con los ojos vacíosTenía la camisa cortada y pintada con un rojo intenso. Mi madre al lado llorando y gritando por ayuda.

Volví a casa, no paraba de temblar y el me miraba con cara de preocupación. Me fui corriendo a mi habitación y procuré no salir en toda la noche.

Hoy, un mes después de aquel suceso y mientras me cambio para darle el último adiós, puedo decir con certeza que el futuro está escrito para todos.

Consigna 12 - Taller de escritura

Volvimos !!

Para esta clase leimos un cuento de Cortazar "La noche boca arriba" y partiendo de ahí es que hicimos para el taller este texto. 
Esta vez no habia mucha trampa de palabras o frases pero como consigna habia que usar metaforas.

Ahí va la consigna :


En no mas de dos carillas hay que escribir un texto sobre alguna aparicion de un elemento fantastico que cambie la vida del personaje.
Cabe aclarar que el elemento fantastico puede ser tanto algo fantastico propiamente dicho o algo impensado/imposible de creer/milagroso que cambie la vida del protagonista.

No hay palabras ni frases clave, pero sí una obligación: usar, al menos, tres metáforas. (Googleen por las dudas, a veces uno cree que usa una metáfora y es otra cosa). 

Suerte !

viernes, 25 de enero de 2019

Mi Rey Mago

Ya de chiquito, o mejor dicho desde antes de nacer, sabía que iba a ser hincha de independiente. Y tanto mis viejos como mi hermano se esforzaron en que siga ese camino, y debo decir que lo lograron. 

En ese camino me hablaron de muchos jugadores, dirigentes, técnicos. Me hablaron de historia y me hablaron de hazañas. De mística, de paladar negro. Me hablaron de copas, muchas copas.

Y es raro que de todas las cosas que me contaron sobre independiente hay algo que se repite, alguien mejor dicho. Un personaje singular, único en su especie. Ídolo de Dios, maestro de sus tiempos y de los míos también.

Me contaban las historias del Rey Mago de Zarate.
Ese que, a los casi 20 años, le metió un gol a la Juventus para salir campeón del mundo.
Ese que gano mas de la mitad de las Libertadores que tiene el club en total (y que espero sean mas)
Ese que metió el gol de la máxima hazaña en el país, jugando con 8 jugadores y con el rival, el arbitraje y todo un país en contra.
Ese que, junto a los otros 10 guerreros, fue a tierras inglesas a conquistar el mundo nuevamente 

Hoy 25 de enero de 2019 este, mi Rey Mago cumple 65 años y yo le quería dedicar unas palabras.
Porque dejo su nombre en los pases brillantes, porque tenia una pegada mágica, porque nunca se cansó de ganar copas. 

Independiente es sinónimo de Bochini, Bochini es sinónimo de independiente. 

 “Solo le pido a Dios que Bochini juegue para siempre. Siempre para Independiente para toda la alegría de la gente”

Muchas gracias y feliz cumple Maestro,


miércoles, 23 de enero de 2019

Es caprichoso el azar

Yo se que quiere levantarme el ánimo pero siento que no sirve de nada que lo haga y que cada vez que intenta hacerlo es peor y me irrita más.
Me dice que me ponga contenta que falta poco para mi cumpleaños y que vamos a ir a comer a mi lugar favorito con los chicos. La verdad es que no tengo muchas ganas ni de ir, ni de estar con ellos ni de nada. Me gustaría poder irme lejos de acá un tiempo. No sé cuánto, tal vez mucho o tal vez poco pero si me preguntas que quiero, es eso.

Seamos realistas, los chicos tampoco tienen muchas ganas de ir a cenar al mismo restaurante de siempre en la misma fecha todos los años a comer lo mismo que comen cada vez que festejamos mi cumple.
La mayor vive con el celular, boludeando en Instagram  y Twitter todo el día y ni pelota me da y el otro boludeando con sus muñecos y sus figuritas. Si no aparezco por unos días seguros ni se enteran.
***
Un martes cualquiera nos avisan en la oficina que va a venir el nuevo ejecutivo de Aeroméxico. Al parecer el anterior tuvo un quilombo con sus jefes, la discusión se fue a otro tono y terminaron a las piñas.
¡Y justo cuando tengo un problema que resolver con ellos me vienen a cambiar de persona! Tengo que explicar todo de nuevo y esperar otra vez que me contesten.

Abrió la puerta, saludó al gerente de piso y juntos cruzaron toda la oficina para discutir sobre unos temas - no estoy segura de que tenían que hablar además de presentarse - pero a los pocos segundos se acercó hasta mi escritorio. Nos saludamos. Me dijo que estaba al tanto de mi tema con la compañía y con el pasajero, que el problema fue en realidad una falta de ellos y que le iban a devolver el dinero y ofrecerle una plata en compensación - ahora no recuerdo cuanto - para un próximo vuelo con la aerolínea.

Le agradecí por su preocupación y su ayuda y de paso le di la bienvenida. Era un tipo carilindo, unos cuarenta y monedas, pelo largo, de traje y con la barba crecida pero ordenada. No tan atleta pero en buena forma, flaco y petiso.

Hablamos un par de veces más por mail, para saber del pasajero y de que paso con el problema. Yo le había dicho que el pasajero quedó contento, que estaba pensando su próximo viaje para usar la plata que le habían dado. Pasaban los días y las charlas iban pasando al plano personal. El me contaba de su vida, de su esposa y, claro, yo le contaba de mi vida y mi familia.

Me gusta hablar con él. Tenemos esas charlas amenas y con una simpleza que agrada, aunque lo mejor de nuestra relación sin duda son las invitaciones a las fiestas y reuniones que hace su empresa para las agencias de viajes.

***
La fiesta por los 20 años de Aeroméxico es en un salón en el centro de la ciudad. El ejecutivo de mi empresa nos había dado entradas para ir, así que con un par de la oficina fuimos. Habíamos llegado un poco tarde, culpa del taxi que se perdió.

Nos quedamos hablando un rato largo tomando unos tragos que servían en la barra. Hablamos de muchas cosas, ninguna relacionada con el trabajo. Me siento muy linda y él me lo remarca cuando puede. No sé bien que pasa, pero algo más se siente en el aire. ¿O será una cosa mía? No nos sacamos los ojos de encima.

Mas entrada la madrugada se me acerca con cautela y, en un susurro al oído, me dice que tiene una reserva de hotel para esa noche a pocas cuadras de ahí. Tengo 2 por ciento de batería así que le mando un mensaje a mi marido que llegaba tarde y que apagaba el celular, agarro mis cosas y sin que nadie me viera me voy.
Ni siquiera pensé en preguntarle cómo era que lo tenía reservado de antes. ¿Que había que pensar? Mis labios deseaban conocer el sabor de sus labios, mi cuerpo quería frotarse con su cuerpo, yo quería sentirlo dentro de mí.

Hace mucho no me hacían sentir tan viva y femenina. Me gusta tocar su pecho y acariciarlo. Luego del sexo nos quedamos hablando de cualquier cosa, comidas, infancia, gustos musicales. Coincidimos en que el primer Serrat, el de los primeros discos era mejor, después se puso boludo con los años.
Termina esa noche. Nos despedimos con un beso largo y pasional en el lobby del hotel, ese beso que indica que todo salió bien. En casa, por suerte, no se levantaron sospechas.

***
Mi cumple se acerca y mi marido me lo hace recordar día tras día pero yo no le doy pelota. Ya tengo mi regalo, un bombón de 40 pirulos que me hace acordar que mi tiempo como mujer no había terminado y que podía seguir disfrutando. Lo que para nuestras familias eran reuniones, horas extra en el trabajo y after office laborales para nosotros eran momentos de descarga, placer e inspiración.
Más allá de la química que tenemos podemos contarnos cualquier cosa, decirnos cualquier cosa y hasta criticarnos cualquier cosa. Se respira un aire diferente en esas escapadas secretas.
***
Me senté en la cama como queriendo despertar del sueño. Pero no era un sueño, era real. Lo que me estaba pasando era real. No lo puedo creer. Un día antes de mi cumpleaños. ¿Pero cómo puede ser? Una mínima falla en el corazón que se fue agrandando y que le da solo un año más de vida. ¿Es así de injusta la vida para todos?

No sé que puedo hacer, pero algo tengo que hacer. Algo quiero hacer, algo. La cabeza me da vueltas. Lo abrazo, le acaricio el pelo y me pongo a llorar. Ahí nomas y sin mediar palabra alguna lo beso. Hay furia en ese beso, hay impotencia, desahogo. No pienso, actúo por inercia. Una cosa lleva a la otra y de pronto estamos teniendo sexo, uno de los mejores a mi parecer. Mientras, pensaba en que iba a pasar conmigo. ¿Cómo fue que hace unos días esperaba que pase mi cumple y los días siguientes y ahora no quiero que pase ni un segundo?
***
La cena en el restaurante es un embole. Mi marido hablando de su día laboral, la mayor sacándole fotos a la comida y el menor jugando con sus muñecos. Yo miraba la mesa, totalmente ida. Mi marido me pregunta si estoy bien y le asiento con la cabeza. Me siento como atrapada, con ganas de gritar y romper todo. Llegamos a casa, cada uno se va a su habitación y yo me quedo en el living, sola, pensando y pensando mirando el celular.

Agarro lapicera y papel, escribo lo poco que me sale y lo dejo en la mesa de la cocina. Me subo al taxi y me voy. Nos encontramos en la terminal de Retiro para irnos a Córdoba. Está hecha un asco y llena de polvo pero no me importa, nos vamos lejos de todo y de todos a disfrutar juntos el tiempo que nos queda.

***
Siento que estoy prisionera en una vida que no me corresponde. Siento que estoy con la persona equivocada. Por eso me voy. Suerte.
Nicole


Consigna 4 - Nicolas Dudelsack

Consigna 4 - Taller de escritura

Buenas, como andan ??

En esta ocasión voy a subir el texto que tuvimos que hacer para una de las clases del taller donde teníamos que escribir desde la mirada del sexo opuesto.

Una historia romántica con un poco de drama para hacerlo mas interesante.
Ahí va la consigna :

Los chicos son chicas, las chicas son chicos. 

Están casados o en pareja, con dos hijos pero fastidiados a punto de separarse, sólo les falta un empujón para mandar esa vida a la mierda y VOILA, algo acaba de sucederles. Se cruzaron con alguien que les movió el piso. Se vieron, se gustaron, se acostaron y ahora la cosa se complica porque el otro, ese que les movió todo, les dijo que tiene un año de vida.

Quiero que cuenten lo que les venga a la cabeza con este disparador en primera persona. 

Usen :

Me quedaba 2 por ciento de batería.
La terminal de Retiro es un asco.
El primer Serrat era mejor, después se puso boludo. 

viernes, 4 de enero de 2019

Saliendo de la rutina

Estoy pensando en Tomi, mi hijo, y en su insistencia por saber si no me canso de hacer siempre el mismo recorrido, si no me canso de ver todo el tiempo lo mismo, de ir siempre por los mismos lugares.
Un poco de lógica tiene lo que me dice porque siempre es igual. Siempre saludo a las mismas personas, siempre paro en los mismos lugares a comprar más o menos las mismas cosas. Y cuando le respondo que no, que en realidad me gusta la rutina, se me queda mirando, como que no entiende mucho.

¿Pero también eso es un laburo no? Digo, trabajar en una oficina también tiene su rutina. Llegar siempre al mismo horario, hacer lo mismo frente a la computadora y viajar en el mismo medio de transporte día tras día.

No sé, me gusta la rutina, me gusta adaptarme a algo y quedarme ahí.
Ahora esta esa moda del cambio y de que no hay que quedarse en un lugar y esas boludeces. A mi dejame donde estoy que estoy tranquilo, pero bueno, los pibes de hoy en día que se yo.

Todos los días llevo al nene al colegio y me voy para la terminal del 111, allá por Puerto Madero. Me subo a la chata, pongo derecho el espejito y dejo visible el escudo del rojo para que todos lo puedan ver bien.


Pienso que me gustaría vivir en Avellaneda. Provincia siempre es más tranquila que capital con sus corridas y sus problemas. Además estaría cerca de la cancha para ir con Tomi mas seguido.


Por ahora viene tranquilo el día pero en Parque Chas me quede trabado en el medio de un quilombo, algo que nunca pasa. ¿Qué habrá pasado? No puedo siquiera doblar y esto no avanza. Los bocinazos ya empiezan a sonar y el malhumor de la gente se empieza a sentir.


- Veníamos bien - El tipo en el asiento de adelante tira el comentario así al pasar mientras se arregla el saco.

- Que se yo. Raro igual, no suele pasar nada por acá.

Pego un bocinazo que seguro levanta de la siesta a más de uno.


- ¡Dale che! ¿Qué está pasando viejo? - Grito sacando la cabeza por la ventanilla.

- Parece que hay un quilombo con un edificio ahí en la avenida - Me dice un pibe sin sacar la vista del telefonito.

Saco el mío, mucho más viejo y pedorro que el del pibe. Aprovecho que tengo bastantes mensajes sin leer aunque seguro sea del grupo de los muchachos mandando algún video gracioso o una imagen de una mina en bolas.

"Ojo por Parque Chas que hubo un derrumbe del edificio alto ahí por Constituyentes."
Mi jefe. La puta madre, no nos vamos mas de acá.

Leo el mensaje siguiente: "Parece que también hay otro derrumbe más adelante, por Villa Pueyrredon. Constituyentes todo cortado, si podes metete por adentro"

¿Y ahora qué hago? No puedo salir de acá, estoy atascado y esto tira para largo. ¡La puta madre!

- Parece que hubo varios derrumbes en la ciudad - Comenta el pibe del telefonito.

Me lee: "Derrumbes en toda la ciudad. Al parecer los edificios más altos están cayendo dejando miles de heridos y muertos en las calles"; "El gobierno sin respuesta, se necesita un plan de acción urgente."; "¿Ataque terrorista en Buenos Aires? Los edificios más altos se derrumban por toda la ciudad, la gente aterrada corre por todos lados."
- Y sigue... Todos están con eso. Alta catástrofe.

Les pido disculpas a los pasajeros y los hago bajar, seguro tenga que cortar recorrido o volver a la estación. Por suerte la mayoría entendió aunque algún boludo tiró un comentario pero ni pelota le di.


De pronto me llega un mensaje de Viviana, mi ex mujer.

"¿Te llamaron del colegio del nene? Al parecer hubo un derrumbe cerca, estoy yendo para allá."

Empiezo a chivar, la mano derecha no para de moverse, se me va pegando la camisa. Siento un hilo frío que me va congelando la espina y me va dejando paralizado. Como puedo agarro el teléfono y empiezo a marcar pero me quedo mirando el teléfono. ¿Cuál era el número del colegio? Me acuerdo que lo tengo agendado. Intento llamar pero nadie contesta.


Suena mi teléfono, número desconocido. Solo pude escuchar que era policía y algo con un derrumbe en la escuela. Y ahí estaba yo, escuchando a la mujer hablar y mirando a la nada, inmóvil, pensando en mil cosas.


Salgo corriendo para alguna avenida y pienso en Los incas que está cerca. Mis piernas no paran, van solas como por inercia. Mi cuerpo no puede más pero saca fuerzas de no sé donde para seguir. Veo un taxi libre parado en el semáforo y ni pregunto. Abro la puerta y le doy una dirección


- ¡Por favor, rápido!


Recién ahora me doy cuenta que dejé el colectivo solo en el medio de ese quilombo. Le avise a mi jefe pero poco me importaba, otra cosa me tenia mas preocupado.


Viviana estaba trabada en un embotellamiento producto de otro derrumbe. Al parecer estaban cayendo los edificios más altos de toda capital y la radio del taxi lo confirmaba.


Nos acercamos bastante a la zona del colegio pero por el caos era imposible pasar. Me bajo del taxi y corro los metros que me faltan para llegar. Me quedé duro viendo la escena, parecía una zona bombardeada por misiles.

Bomberos, policías, ambulancias, gente gritando por todos lados, Algunos corriendo de un lado al otro de la calle, otros tratando de sacar a los que están metidos entre los escombros. Muchos llorando desconsolados.

Quise meterme entre los escombros pero un policía me detuvo casi con un tackle a los hombros. Le conté que era padre de un nene de la escuela y tratando de calmarme me contó lo que había pasado. Tenía en mi pecho mil cosas para decir y no sabía por cual empezar. No me salía la voz, lo único que podía hacer era respirar fuerte. Estaba agitado y hecho mierda.


Mientras tanto veía como sacaban cuerpos sin vida que fueron aplastados por el derrumbe. Había cuerpos más grandes y otros más chicos.

Y sin poder contener las lágrimas, me quebré.


Consigna 6 - Nicolás Dudelsack

Consigna 6 - Taller de escritura

Buenos días a tod@s !

Vamos con otra consigna que hicimos en el taller, en este caso, con el genero catastrofe. Para esta consigna a cada uno le fue asignado un rol diferente para que, ademas de cambiar la hisotria, cambie la vision de quien lo cuenta.

A mi me tocó :
Colectivero, quedó atrapado en el medio de los embotellamientos. 

Así que aquí va el enunciado del encuentro :

Una mañana, en Buenos Aires. Todo viene tranquilo hasta que, de repente, escuchan una explosión. Siguen el ruido, se acercan. El edificio más grande del barrio se ha derrumbado. De a poco se enteran de que esto no pasó solo en sus barrios, sino que en toda la Ciudad se derrumban los edificios más altos, sólo esos, como si alguien los eligiera como target. Quiero que me cuenten, en dos carillas, la cosa desde una perspectiva diferente c/u.

*Son disparadores, nunca “cárceles creativas". Puede haber amor, traición, poesía, política, bla bla… 
Bienvenidos al género catástrofe. 

La ruta del desierto

No podía más de la ansiedad, recuerdo que esa noche casi no dormí. Pero siempre antes de un viaje me pasa lo mismo, ya lo tenía asumido. No...