Un poco de lógica tiene lo que me dice porque siempre es igual. Siempre saludo a las mismas personas, siempre paro en los mismos lugares a comprar más o menos las mismas cosas. Y cuando le respondo que no, que en realidad me gusta la rutina, se me queda mirando, como que no entiende mucho.
¿Pero también eso es un laburo no? Digo, trabajar en una oficina también tiene su rutina. Llegar siempre al mismo horario, hacer lo mismo frente a la computadora y viajar en el mismo medio de transporte día tras día.
No sé, me gusta la rutina, me gusta adaptarme a algo y quedarme ahí.
Ahora esta esa moda del cambio y de que no hay que quedarse en un lugar y esas boludeces. A mi dejame donde estoy que estoy tranquilo, pero bueno, los pibes de hoy en día que se yo.
Todos los días llevo al nene al colegio y me voy para la terminal del 111, allá por Puerto Madero. Me subo a la chata, pongo derecho el espejito y dejo visible el escudo del rojo para que todos lo puedan ver bien.
Pienso que me gustaría vivir en Avellaneda. Provincia siempre es más tranquila que capital con sus corridas y sus problemas. Además estaría cerca de la cancha para ir con Tomi mas seguido.
Por ahora viene tranquilo el día pero en Parque Chas me quede trabado en el medio de un quilombo, algo que nunca pasa. ¿Qué habrá pasado? No puedo siquiera doblar y esto no avanza. Los bocinazos ya empiezan a sonar y el malhumor de la gente se empieza a sentir.
- Veníamos bien - El tipo en el asiento de adelante tira el comentario así al pasar mientras se arregla el saco.
- Que se yo. Raro igual, no suele pasar nada por acá.
Pego un bocinazo que seguro levanta de la siesta a más de uno.
- ¡Dale che! ¿Qué está pasando viejo? - Grito sacando la cabeza por la ventanilla.
- Parece que hay un quilombo con un edificio ahí en la avenida - Me dice un pibe sin sacar la vista del telefonito.
Saco el mío, mucho más viejo y pedorro que el del pibe. Aprovecho que tengo bastantes mensajes sin leer aunque seguro sea del grupo de los muchachos mandando algún video gracioso o una imagen de una mina en bolas.
"Ojo por Parque Chas que hubo un derrumbe del edificio alto ahí por Constituyentes."
Mi jefe. La puta madre, no nos vamos mas de acá.
Leo el mensaje siguiente: "Parece que también hay otro derrumbe más adelante, por Villa Pueyrredon. Constituyentes todo cortado, si podes metete por adentro"
¿Y ahora qué hago? No puedo salir de acá, estoy atascado y esto tira para largo. ¡La puta madre!
- Parece que hubo varios derrumbes en la ciudad - Comenta el pibe del telefonito.
Me lee: "Derrumbes en toda la ciudad. Al parecer los edificios más altos están cayendo dejando miles de heridos y muertos en las calles"; "El gobierno sin respuesta, se necesita un plan de acción urgente."; "¿Ataque terrorista en Buenos Aires? Los edificios más altos se derrumban por toda la ciudad, la gente aterrada corre por todos lados."
- Y sigue... Todos están con eso. Alta catástrofe.
Les pido disculpas a los pasajeros y los hago bajar, seguro tenga que cortar recorrido o volver a la estación. Por suerte la mayoría entendió aunque algún boludo tiró un comentario pero ni pelota le di.
De pronto me llega un mensaje de Viviana, mi ex mujer.
"¿Te llamaron del colegio del nene? Al parecer hubo un derrumbe cerca, estoy yendo para allá."
Empiezo a chivar, la mano derecha no para de moverse, se me va pegando la camisa. Siento un hilo frío que me va congelando la espina y me va dejando paralizado. Como puedo agarro el teléfono y empiezo a marcar pero me quedo mirando el teléfono. ¿Cuál era el número del colegio? Me acuerdo que lo tengo agendado. Intento llamar pero nadie contesta.
Suena mi teléfono, número desconocido. Solo pude escuchar que era policía y algo con un derrumbe en la escuela. Y ahí estaba yo, escuchando a la mujer hablar y mirando a la nada, inmóvil, pensando en mil cosas.
Salgo corriendo para alguna avenida y pienso en Los incas que está cerca. Mis piernas no paran, van solas como por inercia. Mi cuerpo no puede más pero saca fuerzas de no sé donde para seguir. Veo un taxi libre parado en el semáforo y ni pregunto. Abro la puerta y le doy una dirección
- ¡Por favor, rápido!
Recién ahora me doy cuenta que dejé el colectivo solo en el medio de ese quilombo. Le avise a mi jefe pero poco me importaba, otra cosa me tenia mas preocupado.
Viviana estaba trabada en un embotellamiento producto de otro derrumbe. Al parecer estaban cayendo los edificios más altos de toda capital y la radio del taxi lo confirmaba.
Nos acercamos bastante a la zona del colegio pero por el caos era imposible pasar. Me bajo del taxi y corro los metros que me faltan para llegar. Me quedé duro viendo la escena, parecía una zona bombardeada por misiles.
Bomberos, policías, ambulancias, gente gritando por todos lados, Algunos corriendo de un lado al otro de la calle, otros tratando de sacar a los que están metidos entre los escombros. Muchos llorando desconsolados.
Quise meterme entre los escombros pero un policía me detuvo casi con un tackle a los hombros. Le conté que era padre de un nene de la escuela y tratando de calmarme me contó lo que había pasado. Tenía en mi pecho mil cosas para decir y no sabía por cual empezar. No me salía la voz, lo único que podía hacer era respirar fuerte. Estaba agitado y hecho mierda.
Mientras tanto veía como sacaban cuerpos sin vida que fueron aplastados por el derrumbe. Había cuerpos más grandes y otros más chicos.
Y sin poder contener las lágrimas, me quebré.
Consigna 6 - Nicolás Dudelsack
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