Me dice que me ponga contenta que falta poco para mi cumpleaños y que vamos a ir a comer a mi lugar favorito con los chicos. La verdad es que no tengo muchas ganas ni de ir, ni de estar con ellos ni de nada. Me gustaría poder irme lejos de acá un tiempo. No sé cuánto, tal vez mucho o tal vez poco pero si me preguntas que quiero, es eso.
Seamos realistas, los chicos tampoco tienen muchas ganas de ir a cenar al mismo restaurante de siempre en la misma fecha todos los años a comer lo mismo que comen cada vez que festejamos mi cumple.
La mayor vive con el celular, boludeando en Instagram y Twitter todo el día y ni pelota me da y el otro boludeando con sus muñecos y sus figuritas. Si no aparezco por unos días seguros ni se enteran.
***
Un martes cualquiera nos avisan en la oficina que va a venir el nuevo ejecutivo de Aeroméxico. Al parecer el anterior tuvo un quilombo con sus jefes, la discusión se fue a otro tono y terminaron a las piñas.
Abrió la puerta, saludó al gerente de piso y juntos cruzaron toda la oficina para discutir sobre unos temas - no estoy segura de que tenían que hablar además de presentarse - pero a los pocos segundos se acercó hasta mi escritorio. Nos saludamos. Me dijo que estaba al tanto de mi tema con la compañía y con el pasajero, que el problema fue en realidad una falta de ellos y que le iban a devolver el dinero y ofrecerle una plata en compensación - ahora no recuerdo cuanto - para un próximo vuelo con la aerolínea.
Le agradecí por su preocupación y su ayuda y de paso le di la bienvenida. Era un tipo carilindo, unos cuarenta y monedas, pelo largo, de traje y con la barba crecida pero ordenada. No tan atleta pero en buena forma, flaco y petiso.
Hablamos un par de veces más por mail, para saber del pasajero y de que paso con el problema. Yo le había dicho que el pasajero quedó contento, que estaba pensando su próximo viaje para usar la plata que le habían dado. Pasaban los días y las charlas iban pasando al plano personal. El me contaba de su vida, de su esposa y, claro, yo le contaba de mi vida y mi familia.
Me gusta hablar con él. Tenemos esas charlas amenas y con una simpleza que agrada, aunque lo mejor de nuestra relación sin duda son las invitaciones a las fiestas y reuniones que hace su empresa para las agencias de viajes.
***
La fiesta por los 20 años de Aeroméxico es en un salón en el centro de la ciudad. El ejecutivo de mi empresa nos había dado entradas para ir, así que con un par de la oficina fuimos. Habíamos llegado un poco tarde, culpa del taxi que se perdió.Nos quedamos hablando un rato largo tomando unos tragos que servían en la barra. Hablamos de muchas cosas, ninguna relacionada con el trabajo. Me siento muy linda y él me lo remarca cuando puede. No sé bien que pasa, pero algo más se siente en el aire. ¿O será una cosa mía? No nos sacamos los ojos de encima.
Mas entrada la madrugada se me acerca con cautela y, en un susurro al oído, me dice que tiene una reserva de hotel para esa noche a pocas cuadras de ahí. Tengo 2 por ciento de batería así que le mando un mensaje a mi marido que llegaba tarde y que apagaba el celular, agarro mis cosas y sin que nadie me viera me voy.
Ni siquiera pensé en preguntarle cómo era que lo tenía reservado de antes. ¿Que había que pensar? Mis labios deseaban conocer el sabor de sus labios, mi cuerpo quería frotarse con su cuerpo, yo quería sentirlo dentro de mí.
Hace mucho no me hacían sentir tan viva y femenina. Me gusta tocar su pecho y acariciarlo. Luego del sexo nos quedamos hablando de cualquier cosa, comidas, infancia, gustos musicales. Coincidimos en que el primer Serrat, el de los primeros discos era mejor, después se puso boludo con los años.
Termina esa noche. Nos despedimos con un beso largo y pasional en el lobby del hotel, ese beso que indica que todo salió bien. En casa, por suerte, no se levantaron sospechas.
***
Mi cumple se acerca y mi marido me lo hace recordar día tras día pero yo no le doy pelota. Ya tengo mi regalo, un bombón de 40 pirulos que me hace acordar que mi tiempo como mujer no había terminado y que podía seguir disfrutando. Lo que para nuestras familias eran reuniones, horas extra en el trabajo y after office laborales para nosotros eran momentos de descarga, placer e inspiración.Más allá de la química que tenemos podemos contarnos cualquier cosa, decirnos cualquier cosa y hasta criticarnos cualquier cosa. Se respira un aire diferente en esas escapadas secretas.
***
Me senté en la cama como queriendo despertar del sueño. Pero no era un sueño, era real. Lo que me estaba pasando era real. No lo puedo creer. Un día antes de mi cumpleaños. ¿Pero cómo puede ser? Una mínima falla en el corazón que se fue agrandando y que le da solo un año más de vida. ¿Es así de injusta la vida para todos?
No sé que puedo hacer, pero algo tengo que hacer. Algo quiero hacer, algo. La cabeza me da vueltas. Lo abrazo, le acaricio el pelo y me pongo a llorar. Ahí nomas y sin mediar palabra alguna lo beso. Hay furia en ese beso, hay impotencia, desahogo. No pienso, actúo por inercia. Una cosa lleva a la otra y de pronto estamos teniendo sexo, uno de los mejores a mi parecer. Mientras, pensaba en que iba a pasar conmigo. ¿Cómo fue que hace unos días esperaba que pase mi cumple y los días siguientes y ahora no quiero que pase ni un segundo?
***
La cena en el restaurante es un embole. Mi marido hablando de su día laboral, la mayor sacándole fotos a la comida y el menor jugando con sus muñecos. Yo miraba la mesa, totalmente ida. Mi marido me pregunta si estoy bien y le asiento con la cabeza. Me siento como atrapada, con ganas de gritar y romper todo. Llegamos a casa, cada uno se va a su habitación y yo me quedo en el living, sola, pensando y pensando mirando el celular.
Agarro lapicera y papel, escribo lo poco que me sale y lo dejo en la mesa de la cocina. Me subo al taxi y me voy. Nos encontramos en la terminal de Retiro para irnos a Córdoba. Está hecha un asco y llena de polvo pero no me importa, nos vamos lejos de todo y de todos a disfrutar juntos el tiempo que nos queda.
***
Siento que estoy prisionera en una vida que no me corresponde. Siento que estoy con la persona equivocada. Por eso me voy. Suerte.
Nicole
Consigna 4 - Nicolas Dudelsack
No hay comentarios:
Publicar un comentario