lunes, 15 de abril de 2019

El collar de Justina

Eran las 9am del domingo. El viento se abría camino por las calles empedradas y traía consigo lluvia y frio. Las nubes tenían ese tono gris oscuro que anunciaba que la tormenta no tardaría mucho en venir.

Enrique caminaba solo por las calles de San Telmo con pasos apurados y cara de misterio, vestido con un piloto largo y negro y unas botas de lluvia.

Agarró Balcarce derecho con los ojos bien abiertos y siempre sujetando el bolsillo de su piloto.

Sus pasos cada vez eran más rápidos, sentía que en cualquier momento iba a correr y eso iba a llamar la atención así que intentó calmarse.

Se sintió un poco aliviado cuando vio el cartel de Humberto 1° y aflojó el paso. Dio la vuelta a la esquina pero no pudo avanzar, sus músculos se tensaron y se quedó duro.

La policía había llegado apenas minutos antes que él para desalojar el lugar. Disparos, garrotazos, gente tirada en el piso, otros corriendo y algunos esposados subiendo a un camión grande que

tenia escrito a un costado en naranja "PLN - Policía Laica Nacional"

Enrique se escondió detrás de unos escombros a unos pasos de donde estaba, cuando una luz anaranjada le llamó la atención. Un olor a quemado se empezó a sentir y el viento le fue llevando de a poco un humo negro y pesado que invadía las calles y sus alrededores.


Se volteó para ver lo que él ya sabía. La policía estaba quemando la pequeña construcción de madera y metiendo a todos los cuerpos sin vida que yacían afuera.

Creyó reconocer un cuerpo mientras lo tiraban al interior del fuego. Era Julián, su hijo, y esa construcción era la capilla del barrio.

Las lágrimas caían de los ojos de Enrique sin poder controlarlas, sentía que su boca se secaba y su corazón latía más rápido. De pronto su celular comenzó a vibrar.

Deslizó el dedo sobre la pantalla y la imagen de una mujer pequeña apareció. Era una mujer del tamaño de un encendedor, tenía las ropas desgastadas y rotas y se la notaba agitada.
- ¡¡Papa!! Qué suerte que estas bien. Pensé que no íbamos a salir vivos de ahí. Me la pude llevar a Justina al refugio, pero… pero… - La voz se le iba quebrando - Julián no pudo salir,lo atraparon.
- María, escuchame bien – Le dijo mientras se secaba las lágrimas. - Yo estoy en la capilla, llegue justo para ver el desalojo. No se muevan, voy para allá. 

Y el holograma de María desapareció.

Enrique guardó su celular y comenzó su marcha hacia el refugio. A su paso iba encontrando pilas de escombros, cruces cristianas quemadas y algunas pocas construcciones religiosas todavía en llamas.

De los pocos edificios que seguían de pie, aunque en ruinas, se podían ver carteles con las letras PLN y debajo una frase “Dios no los cuida, los cuidamos nosotros”

Llegó al lugar indicado. Cruzó el patio delantero, donde alguna vez supo brillar el verde y crecían hermosas flores, ahora descuidado y lleno de polvo.
El refugio era una casona baja y pequeña, de madera, con huecos y los cristales de las ventanas rotos. No se distinguía el color que alguna vez supo tener.

Tocó la puerta, dos golpes suaves, uno más fuerte y dos golpes suaves nuevamente para, finalmente, susurrar su nombre cerca del picaporte.
La puerta se abrió y apareció la mujer pequeña del celular, esta vez en tamaño real pero con los mismos ropajes. Estaba sucia, llena de polvo.
Se abrazaron y entraron rápido.

Entraron a una pequeña sala de estar con apenas un sillón, una mesa chica y una biblioteca antigua con libros viejos y llenos de polvo.
Hasta ahí se dirigieron, agarraron un libro del costado derecho y empujaron el mobiliario. Y así, como por arte de magia, se abrió una puerta secreta del otro lado que daba a una escalera caracol.

Bajaron las escaleras en silencio, solo se escuchaba el cierre de la puerta secreta. Abajo era un lugar totalmente diferente.

Todo mas iluminado, un comedor grande con una mesa larga y muchos chicos con un plato de comida rezando. En la punta un señor mayor vestido con una túnica negra y un alzacuello dando las bendiciones. Y en todas las paredes colgaban cuadros e imágenes de Jesús, varios santos y cruces cristianas de distintos tamaños y colores.
- ¡AMEN! – Se escucho por todo el comedor y los chicos devoraron lo que tenían delante.
Por fin Enrique y María pudieron relajarse, se abrazaron y lloraron a Julián sin despegarse uno del otro.Una vez que se tranquilizaron fueron a donde estaba Justina. Era una pequeña de 5 años, pelo rubio como el sol y la cara sin polvo ni suciedades.

Entraron al pequeño salón y allí estaba, sentada en una silla de ruedas, riendo y jugando con otros niños y niñas de su edad.
- ¡Abuelo, llegaste! – Y se dibujó una enorme sonrisa en la cara de la niña.
- Claro que si. No me iba a perder tu cumple por nada en el mundo. – La alzó a upa y la sacó de la sala – Te traje un regalo, era de tu mamá cuando era chica. Lo fui a buscar lejos de aquí, por eso llegué tarde.
Y sacó de su bolsillo lo que venía cuidando desde el comienzo de la caminata, una cadenita de plata brillante como sus dorados cabellos, con un dije de una cruz y escrito con letra pequeña “Dios es fiel”
- ¡Me encanta abuelo! Muchas gracias. Se lo voy a mostrar a mamá y al tío.
Enrique contuvo la respiración, contó hasta 5 y sonrió. Quería mantener la inocencia de Justina intacta y no arruinar ese feliz día para ella pero sabía que el poder había quemado y arrasado con todo en este último tiempo.

Con la religión, con los creyentes y sus templos. Y ahora también con Julián.

Consigna 13 - Taller de escritura

Buenos días a todos !

Para esta clase leímos literatura fantástica Argentina con Leopoldo Lugones: "La lluvia de fuego".
Esta vez si hubo algunas pautas.

Consigna :

Se levantan una mañana. Los templos de la ciudad empiezan a incendiarse. 
En dos carillas como máximo inventen: 

-la causa
-dos personajes al menos, uno que ve lo que pasa y el otro que lo sufre
-una historia de amor 

Suerte !

viernes, 15 de marzo de 2019

El futuro está escrito

Todavía no entiendo que es esto que me está pasando o porque me pasó a mi pero necesito contárselo a alguien así que espero que no crean que se me aflojó un tornillo.

Esto me pasó hace un mes aproximadamente. Me acuerdo perfecto, fue un lunes que salía del local.
Esa noche me quede ayudando al chico de la caja con no me acuerdo que cosa y salí un poco más tarde.
El cielo se caía a pedazos y diluviaba a más no poder.

Por salir más tarde no llegue a tomarme el 146 que me llevaba a casa, allá por el barrio de Devoto y tuve que esperar como 40min en la parada debajo del techito de tela del kiosco de la esquina.

No sé si fue el viento o la fuerza de la misma lluvia que desde un cuarto piso empujó una maceta débilmente sostenida hacia el techito del kiosco, el cual traspaso e impacto en mi cabeza.
Agradezco haber estado debajo del techo que sirvió para frenar la velocidad con la que caía, sino no se que hubiese pasado.

Lo siguiente que recuerdo fue la sala del hospital.
Me llamó la atención que este pintado, me lo hubiese esperado todo blanco. Me acuerdo del cuadro de flores que colgaba a la izquierda de la cama y a la derecha el ventanal enorme que indicaba que estaba en un piso muy alto.

En el medio de mi inspección, apareció una mujer vestida de blanco. Parecía estar entrando en los 50 años aunque muy bien mantenidos. Me llamó la atención sus rulos de oro que rebotaban con cada paso que daba.
Era la enfermera que me venía a controlar y a darme un vaso con agua.

Y de pronto sucedió.
En el momento en que me dio el vaso con agua mis manos tocaron sus manos y empecé a sentir como si estuviese en un túnel espacial viajando por el tiempo.
Sentía que la sangre corría mas rápido, sentía que estaba volando a gran velocidad y el viento me golpeaba la cara.

Abrí los ojos y me encontré con ella mirándome de frente pero no estaba de blanco sino más bien con un vestido largo negro con brillitos, unos zapatos rojos con taco alto y un collar de perlas que podía cegar al mismísimo sol.
Y detrás de ella una extensión de hermoso verde y la Torre Eiffel de fondo.

Después de un segundo volví al hospital y veo a la enfermera en el piso levantando el vaso que se me había caído

-       No te preocupes, ahora vengo a limpiarlo. ¿Te sentís bien?

No podía salir del shock. No pude omitir comentario, solo atiné a asentir con la cabeza.
Puso el vaso vació en la mesita al lado de la cama y se fue.

¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba? ¿Dónde había ido? ¿Fue un sueño?
No podía lograr entender lo que había pasado. ¿Qué fue eso?
Me quedé solo en la habitación por un tiempo mirando a la pared de enfrente, por el ventanal hacia la calle o simplemente a la nada buscando una respuesta.

Más tarde volvió la enfermera.
-       ¿Te sentís mejor?
-       Emm si. Perdón, se me cayó sin querer. No quería...
-       No te hagas problema. Ya está, todo seco.

Y cuando se estaba yendo le pregunté con un poco de miedo
-       ¿Por casualidad estuviste en París? ¿O tenés pensado ir?

Supongo que era una pregunta que no esperaba. Luego de unos segundos contestó:
-       No, no conozco, aunque me encantaría. ¿Por qué la pregunta?
-       Por nada, solo curiosidad. Gracias.

Con más dudas que certezas salió de la habitación.

Al poco tiempo apareció mi vieja. Se la veía desesperada y llorando. Creo que no recuerdo un abrazo como el que me dio aquella vez.

-       Estaba muy preocupada. No me dejaban entrar a verte hasta que despiertes. ¿Cómo estás? ¿Cómo te sentís? ¿Qué paso? Te traje un bolsito con …
-       Ma, tranquila. Estoy bien, fue un golpe nomas.
-       ¿Pero estas bien? ¿Cómo te hiciste eso? Ay mira como te quedó la cabeza
-       Mama, por favor. Recién me despierto, estoy un poco mareado.
-       Perdón hijo pero me preocupo.

Me miró a los ojos y se secó las lágrimas. Se la notaba triste por la situación pero aliviada de que este cuidado, mal porque algo me pasara pero bien de que haya pasado.

Y cuando me agarró la mano ocurrió de nuevo.
Ese túnel espacial y el viaje en el tiempo. Esa adrenalina. La sangre fluyendo rápidamente.

Y de pronto la vi a ella con un vestido blanco, un velo y un rodete bien hecho. No tenia rastros de haber llorado, tenía la cara limpia y destacaba una sonrisa de esas que a uno le llenan el alma.
Detrás de ella una pared decorada con miles de rosas blancas.

Volví a la cama del hospital. Su cara había vuelto a ser un conjunto de mocos y lágrimas secas pero esta vez me miraba con algo de preocupación
-       ¿Estás bien hijo? ¿Qué te paso?
-       Emmm no nada. ¿Por casualidad te casaste?
-       ¿Qué? ¿De qué hablas? ¿Cómo me voy a casar y no vas a enterarte? Aparte no sé si Antonio quiera, estamos bien pero… pero… ¿Por qué me preguntas eso?
-       Acabo de verte vestida de blanco, sonriendo. ¡Recién! Me estaré sintiendo mal. Probablemente tenga que descansar.

Se veía en su cara que estaba desconcertada.
Trató de calmarse un poco, se echó para atrás y entornó la puerta
-       Te quiero hijo – Susurró mientras se alejaba de la sala más preocupada que aliviada.

Fueron dos semanas con bastantes visitas entre médicos, amigos, familia y compañeros de trabajo. En todo este tiempo intenté no tocar a nadie con la mano para evitar esa adrenalina y las imágenes sin sentido que veía.

¿Qué era eso? ¿Y porque las veía? ¿El golpe en la cabeza tendrá algo que ver?
Esas preguntas me daban vueltas constantemente y seguían sin respuesta.

Al final de la segunda semana apareció de nuevo la enfermera y me dijo que estaba listo para salir.
Me ayudó a preparar todo para que salga y cuando estábamos esperando a mi mamá para que firme los papeles y salir me dijo:

-       Me voy a París el mes que viene con mi hermana. Ayer me aviso que saco los pasajes y me acorde de vos – y me sonrió.

Me quedé asombrado. Saludé como pude a la enfermera, le agradecí por todo y me fui.
¿Acaso podía ver el futuro? ¿Cumplía los deseos de la gente? ¿O simple coincidencia?

Caminamos hasta el estacionamiento y entramos al auto. Apenas entré mi mama me miró y con una sonrisa de oreja a oreja me dio las buenas noticias. ¡Antonio le propuso matrimonio!

¡No podía creerlo! Se me mezclaban las emociones.
Felicidad por ellos dos pero confundido por no saber qué estaba pasando y además con miedo de decir lo que me pasaba y que me tomen por loco.

En el viaje me contó todo sobre cómo fue la proposición, me mostró el anillo y me detalló su idea de casamiento. Simple, con poca gente, al aire libre y con un DJ.
Me pregunto si ya sabía algo de todo esto pero me hice el distraído para evitar hablar del tema hasta que llegamos a casa donde estaba Antonio.

Me abrazó muy fuerte, sentía que me asfixiaba. Y en un rápido movimiento nuestras manos se tocaron y volvió a ocurrir. Las mismas sensaciones que habían pasado ya con mamá y la enfermera.
Esta vez lo vi a él tirado en el piso, pálido y con los ojos vacíosTenía la camisa cortada y pintada con un rojo intenso. Mi madre al lado llorando y gritando por ayuda.

Volví a casa, no paraba de temblar y el me miraba con cara de preocupación. Me fui corriendo a mi habitación y procuré no salir en toda la noche.

Hoy, un mes después de aquel suceso y mientras me cambio para darle el último adiós, puedo decir con certeza que el futuro está escrito para todos.

Consigna 12 - Taller de escritura

Volvimos !!

Para esta clase leimos un cuento de Cortazar "La noche boca arriba" y partiendo de ahí es que hicimos para el taller este texto. 
Esta vez no habia mucha trampa de palabras o frases pero como consigna habia que usar metaforas.

Ahí va la consigna :


En no mas de dos carillas hay que escribir un texto sobre alguna aparicion de un elemento fantastico que cambie la vida del personaje.
Cabe aclarar que el elemento fantastico puede ser tanto algo fantastico propiamente dicho o algo impensado/imposible de creer/milagroso que cambie la vida del protagonista.

No hay palabras ni frases clave, pero sí una obligación: usar, al menos, tres metáforas. (Googleen por las dudas, a veces uno cree que usa una metáfora y es otra cosa). 

Suerte !

viernes, 25 de enero de 2019

Mi Rey Mago

Ya de chiquito, o mejor dicho desde antes de nacer, sabía que iba a ser hincha de independiente. Y tanto mis viejos como mi hermano se esforzaron en que siga ese camino, y debo decir que lo lograron. 

En ese camino me hablaron de muchos jugadores, dirigentes, técnicos. Me hablaron de historia y me hablaron de hazañas. De mística, de paladar negro. Me hablaron de copas, muchas copas.

Y es raro que de todas las cosas que me contaron sobre independiente hay algo que se repite, alguien mejor dicho. Un personaje singular, único en su especie. Ídolo de Dios, maestro de sus tiempos y de los míos también.

Me contaban las historias del Rey Mago de Zarate.
Ese que, a los casi 20 años, le metió un gol a la Juventus para salir campeón del mundo.
Ese que gano mas de la mitad de las Libertadores que tiene el club en total (y que espero sean mas)
Ese que metió el gol de la máxima hazaña en el país, jugando con 8 jugadores y con el rival, el arbitraje y todo un país en contra.
Ese que, junto a los otros 10 guerreros, fue a tierras inglesas a conquistar el mundo nuevamente 

Hoy 25 de enero de 2019 este, mi Rey Mago cumple 65 años y yo le quería dedicar unas palabras.
Porque dejo su nombre en los pases brillantes, porque tenia una pegada mágica, porque nunca se cansó de ganar copas. 

Independiente es sinónimo de Bochini, Bochini es sinónimo de independiente. 

 “Solo le pido a Dios que Bochini juegue para siempre. Siempre para Independiente para toda la alegría de la gente”

Muchas gracias y feliz cumple Maestro,


miércoles, 23 de enero de 2019

Es caprichoso el azar

Yo se que quiere levantarme el ánimo pero siento que no sirve de nada que lo haga y que cada vez que intenta hacerlo es peor y me irrita más.
Me dice que me ponga contenta que falta poco para mi cumpleaños y que vamos a ir a comer a mi lugar favorito con los chicos. La verdad es que no tengo muchas ganas ni de ir, ni de estar con ellos ni de nada. Me gustaría poder irme lejos de acá un tiempo. No sé cuánto, tal vez mucho o tal vez poco pero si me preguntas que quiero, es eso.

Seamos realistas, los chicos tampoco tienen muchas ganas de ir a cenar al mismo restaurante de siempre en la misma fecha todos los años a comer lo mismo que comen cada vez que festejamos mi cumple.
La mayor vive con el celular, boludeando en Instagram  y Twitter todo el día y ni pelota me da y el otro boludeando con sus muñecos y sus figuritas. Si no aparezco por unos días seguros ni se enteran.
***
Un martes cualquiera nos avisan en la oficina que va a venir el nuevo ejecutivo de Aeroméxico. Al parecer el anterior tuvo un quilombo con sus jefes, la discusión se fue a otro tono y terminaron a las piñas.
¡Y justo cuando tengo un problema que resolver con ellos me vienen a cambiar de persona! Tengo que explicar todo de nuevo y esperar otra vez que me contesten.

Abrió la puerta, saludó al gerente de piso y juntos cruzaron toda la oficina para discutir sobre unos temas - no estoy segura de que tenían que hablar además de presentarse - pero a los pocos segundos se acercó hasta mi escritorio. Nos saludamos. Me dijo que estaba al tanto de mi tema con la compañía y con el pasajero, que el problema fue en realidad una falta de ellos y que le iban a devolver el dinero y ofrecerle una plata en compensación - ahora no recuerdo cuanto - para un próximo vuelo con la aerolínea.

Le agradecí por su preocupación y su ayuda y de paso le di la bienvenida. Era un tipo carilindo, unos cuarenta y monedas, pelo largo, de traje y con la barba crecida pero ordenada. No tan atleta pero en buena forma, flaco y petiso.

Hablamos un par de veces más por mail, para saber del pasajero y de que paso con el problema. Yo le había dicho que el pasajero quedó contento, que estaba pensando su próximo viaje para usar la plata que le habían dado. Pasaban los días y las charlas iban pasando al plano personal. El me contaba de su vida, de su esposa y, claro, yo le contaba de mi vida y mi familia.

Me gusta hablar con él. Tenemos esas charlas amenas y con una simpleza que agrada, aunque lo mejor de nuestra relación sin duda son las invitaciones a las fiestas y reuniones que hace su empresa para las agencias de viajes.

***
La fiesta por los 20 años de Aeroméxico es en un salón en el centro de la ciudad. El ejecutivo de mi empresa nos había dado entradas para ir, así que con un par de la oficina fuimos. Habíamos llegado un poco tarde, culpa del taxi que se perdió.

Nos quedamos hablando un rato largo tomando unos tragos que servían en la barra. Hablamos de muchas cosas, ninguna relacionada con el trabajo. Me siento muy linda y él me lo remarca cuando puede. No sé bien que pasa, pero algo más se siente en el aire. ¿O será una cosa mía? No nos sacamos los ojos de encima.

Mas entrada la madrugada se me acerca con cautela y, en un susurro al oído, me dice que tiene una reserva de hotel para esa noche a pocas cuadras de ahí. Tengo 2 por ciento de batería así que le mando un mensaje a mi marido que llegaba tarde y que apagaba el celular, agarro mis cosas y sin que nadie me viera me voy.
Ni siquiera pensé en preguntarle cómo era que lo tenía reservado de antes. ¿Que había que pensar? Mis labios deseaban conocer el sabor de sus labios, mi cuerpo quería frotarse con su cuerpo, yo quería sentirlo dentro de mí.

Hace mucho no me hacían sentir tan viva y femenina. Me gusta tocar su pecho y acariciarlo. Luego del sexo nos quedamos hablando de cualquier cosa, comidas, infancia, gustos musicales. Coincidimos en que el primer Serrat, el de los primeros discos era mejor, después se puso boludo con los años.
Termina esa noche. Nos despedimos con un beso largo y pasional en el lobby del hotel, ese beso que indica que todo salió bien. En casa, por suerte, no se levantaron sospechas.

***
Mi cumple se acerca y mi marido me lo hace recordar día tras día pero yo no le doy pelota. Ya tengo mi regalo, un bombón de 40 pirulos que me hace acordar que mi tiempo como mujer no había terminado y que podía seguir disfrutando. Lo que para nuestras familias eran reuniones, horas extra en el trabajo y after office laborales para nosotros eran momentos de descarga, placer e inspiración.
Más allá de la química que tenemos podemos contarnos cualquier cosa, decirnos cualquier cosa y hasta criticarnos cualquier cosa. Se respira un aire diferente en esas escapadas secretas.
***
Me senté en la cama como queriendo despertar del sueño. Pero no era un sueño, era real. Lo que me estaba pasando era real. No lo puedo creer. Un día antes de mi cumpleaños. ¿Pero cómo puede ser? Una mínima falla en el corazón que se fue agrandando y que le da solo un año más de vida. ¿Es así de injusta la vida para todos?

No sé que puedo hacer, pero algo tengo que hacer. Algo quiero hacer, algo. La cabeza me da vueltas. Lo abrazo, le acaricio el pelo y me pongo a llorar. Ahí nomas y sin mediar palabra alguna lo beso. Hay furia en ese beso, hay impotencia, desahogo. No pienso, actúo por inercia. Una cosa lleva a la otra y de pronto estamos teniendo sexo, uno de los mejores a mi parecer. Mientras, pensaba en que iba a pasar conmigo. ¿Cómo fue que hace unos días esperaba que pase mi cumple y los días siguientes y ahora no quiero que pase ni un segundo?
***
La cena en el restaurante es un embole. Mi marido hablando de su día laboral, la mayor sacándole fotos a la comida y el menor jugando con sus muñecos. Yo miraba la mesa, totalmente ida. Mi marido me pregunta si estoy bien y le asiento con la cabeza. Me siento como atrapada, con ganas de gritar y romper todo. Llegamos a casa, cada uno se va a su habitación y yo me quedo en el living, sola, pensando y pensando mirando el celular.

Agarro lapicera y papel, escribo lo poco que me sale y lo dejo en la mesa de la cocina. Me subo al taxi y me voy. Nos encontramos en la terminal de Retiro para irnos a Córdoba. Está hecha un asco y llena de polvo pero no me importa, nos vamos lejos de todo y de todos a disfrutar juntos el tiempo que nos queda.

***
Siento que estoy prisionera en una vida que no me corresponde. Siento que estoy con la persona equivocada. Por eso me voy. Suerte.
Nicole


Consigna 4 - Nicolas Dudelsack

Consigna 4 - Taller de escritura

Buenas, como andan ??

En esta ocasión voy a subir el texto que tuvimos que hacer para una de las clases del taller donde teníamos que escribir desde la mirada del sexo opuesto.

Una historia romántica con un poco de drama para hacerlo mas interesante.
Ahí va la consigna :

Los chicos son chicas, las chicas son chicos. 

Están casados o en pareja, con dos hijos pero fastidiados a punto de separarse, sólo les falta un empujón para mandar esa vida a la mierda y VOILA, algo acaba de sucederles. Se cruzaron con alguien que les movió el piso. Se vieron, se gustaron, se acostaron y ahora la cosa se complica porque el otro, ese que les movió todo, les dijo que tiene un año de vida.

Quiero que cuenten lo que les venga a la cabeza con este disparador en primera persona. 

Usen :

Me quedaba 2 por ciento de batería.
La terminal de Retiro es un asco.
El primer Serrat era mejor, después se puso boludo. 

La ruta del desierto

No podía más de la ansiedad, recuerdo que esa noche casi no dormí. Pero siempre antes de un viaje me pasa lo mismo, ya lo tenía asumido. No...